TDK 90s – Episodio #160

En el episodio 160 de TDK 90s, seguimos escuchando los discos editados en agosto de 1993. Suenan los Illya Kuryaki & The Valderramas mostrando que no eran sólo un furor pasajero, Billy Joel ofreciendo un respiro pop a una década oscura y los Bad Brains iniciando una nueva etapa.


Illya Kuryaki & The Valderramas – Horno Para Calentar Los Mares

“Horno para calentar los mares” es el segundo disco del dúo argentino Illya Kuryaki and the Valderramas. Fue grabado en 1993 en los estudios Supersónico de Soda Stereo y editado por el sello PolyGram. Este álbum, más rockero que el Fabrico Cuero, les permitió salir a tocar en vivo y cumplir otros roles además del de MCs. Así, empezaron a grabar instrumentos ellos mismos, Dante las guitarras y Emmanuel el bajo. También contaron con la ayuda de Tweety González, un gran productor que gran influencia ha tenido en las bandas argentinas de este período histórico.
A pesar de su riqueza musical, este álbum fue un poco menos comercial que el primero, y eso provocó una ruptura con la discográfica porque no llegaron a vender la cantidad de discos que les exigían. Lo que sí, dejaron algunos temas que tuvieron mucha rotación en las radios ese año: “No way Jose” y “Virgen de Riña”, los dos temas que te invitamos a escuchar ahora.

Blood Sausage – Happy Little Bullshit Boy

Los norteamericanos a veces no entienden algunos chistes europeos que por ejemplo en Argentina sí entenderíamos perfectamente. Hay algunos códigos en los que los amigos del norte se quedan afuera. Por ejemplo, con la banda inglesa espectacularmente llamada Blood Sausage, que para un americano sonaba a una cosa espantosa y terrorífica, una salchicha de sangre… pero los que hablamos español ya sabemos por dónde viene la cosa, el nombre de la banda en realidad era Morcilla. Impecable nombre. El grupo era una mezcla de integrantes de otras dos bandas y un dibujante de comics, todos con un perfecto humor negro… de nuevo, se llaman Morcilla. Eran desprolijos, eran caóticos, eran graciosos, tenían canciones de odio hacia Billy Joel y otras que se llamaban por ejemplo Teniendo Sexo con un Adicto Sin Forro. Y pasaron totalmente desapercibidos.

Falling Joys – Aerial

Después de dos discos muy exitosos en su nativa Australia, los Falling Joys intentaron algo diferente para su tercer album: no encerrarse a grabar en un estudio en medio de la ciudad. Mejor hicieron las valijas, cargaron unos cuantos equipos, un ingeniero de sonido y se fueron al medio de la naturaleza a instalarse en una cabaña y grabar ahí. Y dónde eligieron ir? Al lugar con el nombre más australiano que se te pueda ocurrir, el Valle de los Canguros. Un lugar 100% real, el Kangaroo Valley existe. La cuestión es que les fue bárbaro ahí, disfrutaron como nunca grabando, cuando se atascaban o necesitaban inspiración salían a caminar con unas vistas increíbles y volvían siempre reconectados. Y el resultado fue el disco Aerial, que sigue la tradición de pop guitarrero de los Falling Joys pero con esa sensación de relax incorporada.

Unrest – Perfect Teeth

En el año 1993, los de Unrest estaban preparados para sacar su mejor disco de su carrera, el Perfect Teeth. Eran en ese momento, convengamos, una de las bandas que más la estaban pegando en Estados Unidos -dentro de la comunidad indie, claro. Y después de años de ruidoso post-punk, vuelven a escena con un perfil más pop, aunque sin perder lo raro que tenía y distinguía a la banda de otras. Hay muchas curiosidades en este disco: la tapa es un retrato que hizo el fotógrafo Robert Mapplethorpe de la artista Cath Carroll, hay detrás de su producción una rica historia también sobre el sello Teen-Beat del cantante de Unrest, Mark Robinson y una supuesta colaboración de Simon LeBon de Duran Duran como productor que finalmente no ocurrió. También hay en este disco mucho contenido -canciones pop y pegadizas como “Make Out Club”- y una intención artística muy marcada acerca del uso de pedaleras y sintes: es, justamente un disco despojado de todo eso.

Billy Joel – River Of Dreams

En estos años que llevamos recorriendo de los 90s vimos en cámara lenta cómo la herencia ochentera se iba desintegrando y las bandas que habían construido el indie rock americano comenzaban a ganar territorio hasta que Nirvana terminó de romper el dique y la escena musical cambió por completo en cuestión de meses. En 1993 estábamos en medio de esa nube lluviosa que venía de Seattle, con grooves pesados, letras angustiantes y una sensación de bronca y agonía inevitable. Por eso fueron apareciendo esas pequeñas flores, esas canciones super felices y poperas que permitían liberar un poco la psiquis y permitirnos disfrutar un poquito de algo más felíz. Así aparecieron el No Rain de Blind Melon, así resurgió Paul McCartney y así también volvió a aparecer en los rankings un peso pesado del pop americano como Billy Joel. Pero este no era el mismo Billy Joel frugal y despreocupado de los 11 discos anteriores, en el decimosegundo, River Of Dreams, aparecía un fantasma oscuro también, una desilusión con el mundo, una búsqueda de mayor seriedad, un mensaje más fuerte por dejar. Y sin embargo, en el medio de todo eso estaba esa flor de colores, su canción The River Of Dreams, un shot de endorfinas en código gospel pop para disfrutar en un día de sol.

Gene Loves Jezebel – Heavenly Bodies

Héroes del rock gótico de los 80s, los ingleses de Gene Loves Jezebel vieron como casi todos sus colegas de género encogían su fama minuto a minuto apenas comenzaron los 90s. Menos los inmortales The Cure, obviamente. Pero al resto les pasó a todos, por más que hayan sacado algunos excelentes discos. Y Gene Loves Jezebel tampoco pudieron escapar de la maldición, y para cuando editaron su disco Heavenly Bodies, en pleno 1993, ya no quedaba nada de la tribu urbana de los góticos y se les hizo mucho más difícil encontrar audiencia. Lo intentaron ablandando su estilo, llevándolo un poco más al rock épico, pero el rock épico también era algo del pasado, si hasta los U2 habían cambiado por completo su estilo para no quedar encasillados en esa categoría. Y Heavenly Bodies fue una despedida de la banda, aunque cortita, porque a mediados de los 90s se volvieron a juntar, pero se sintió realmente como un fin de ciclo. Un fin de ciclo en buen nivel, porque es un disco hermoso y muy escuchable 30 años después, pero en aquel momento ya sonaba a cosa vieja.

Bad Brains – Rise

Y ahora nos toca hablar de una banda icónica dentro de la escena hardocre que son los Bad Brains. Icónica decimos pero también innovadora, porque fue la primera banda del género en la que su frontman involucró al público para que fuese tan importante como la banda en los recis. Y además inculcaron la filosofía de la positividad, en contraposición al nihilismo que imperaba en el punk. La “actitud positiva”, el PMA (possitive mental actitude), fue un término muy importante para sus seguidores. Pero Bad Brains no solo fue una banda de hardcore punk, también exploró nuevos sonidos, desde el reggae y el dub influenciados por el rastafarismo hasta el metal. En 1993 lanzaron el disco Rise, continuador de su predecesor, el Quickness con el que compartieron sonido aunque el Rise se va por el lado del thrash metal. Fue el único álbum grabado por otro cantante, Israel Joseph I y con Mackie Jayson en la batería.

I Mother Earth – Dig

En el furor por firmar a la nueva banda sensación del rock pesado que se desató post Nirvana, Canada tenía un representante en la pole position, los I Mother Earth. El grupo se había ganado su fama con esfuerzo, dejándolo todo en shows descontrolados de heavy metal melódico mezclado con momentos de lectura de poesía y todo tipo de payasadas sobre el escenario. Así consiguen contrato con Capitol Records y graban su disco Dig, con la expectativa de conquistar el mundo. Pero varias cosas les jugaron en contra, su estilo era demasiado variado para los críticos y para un público que necesitaba categorías claras, y los I Mother Earth podían sonar a Soundgarden pero también a los Red Hot Chili Peppers o a Jane`s Addiction o sus compatriotas de Rush. Todo era demasiado confuso, y encima, empezaba a crecer muchísimo otra banda canadiense con un nombre muy parecido, Our Lady Peace. I Mother Earth, Our Lady Peace, no es que fueran tan parecidos pero para el que no estaba muy en tema, cualquiera de las dos eran “la banda heavy esa con nombre de la señora de algo”.